Francisco de Goya - Período del romanticismo y estilos diferentes
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Francisco de Goya

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Biografía de Francisco de Goya

El período artístico y cultural europeo conocido como Romanticismo conoció muchas obras en las que el centro de todo era la incapacidad de la ciencia para encasillar al individuo, pues a diferencia de las plantas, rocas y demás objetos de estudio los seres humanos son un conjunto de fragmentos irregulares que componen, (de algún modo que la ciencia realmente no puede explicar), un solo individuo.

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En pintura hubo muchos grandes genios que expresaron desde su paleta de colores la imagen que luego llegaría a ser la personalidad misma del Romanticismo, uno de los artistas pioneros en este nuevo modo de ver la vida fue Francisco de Goya.

Francisco de Goya nació en Fuendetodos, un pueblecito de la provincia de Zaragoza el 30 de marzo de 1746,  hijo de un dorador de origen vasco, José, y de una labriega hidalga llamada Gracia Lucientes. La familia se estableció en la capital zaragozana,  donde el joven Francisco empieza su formación en el  taller de José Luzán para  aprender el oficio de pintor, donde estuvo cuatro años copiando estampas hasta que se decidió a establecerse por su cuenta y, según escribió más tarde él mismo, “pintar de mi invención”.

En 1763 partió hacia Madrid, con el fin de acceder a un premio en la Academia de San Fernando, pero no lo consiguió y  fracasó estrepitosamente en los dos concursos convocados por la Academia de San Fernando en 1763 y 1769, pero gracias a esto  conoció al artista aragonés, Francisco Bayeu, que seria su cuñado porque se casó con Josefa Bayeu en el 1773, que era hermana de Francisco y Ramón Bayeu, esto facilitó  su instalación en la Corte, donde bajo la dirección de Mengs comienza a pintar cartones para la Real Fábrica de Tapices, para la que realizó sesenta y tres cartones, en su mayor parte con escenas idílicas y de la vida diaria, plasmadas con colores claros y vivos e impregnadas de alegría y romanticismo. Esto influyó notablemente en su formación, participacipando en la creación en los frescos de la iglesia de la Virgen del Pilar en Zaragoza. Estos cartones fueron los que forjaron a Goya como pintor y los que le introdujeron en los caminos de la libertad formal. Los primeros cartones para tapiz revelan la influencia de Francisco Bayeu, Tiépolo, Mengs y Velázquez. Representa temas populares, costumbristas, ofreciendo una visión fresca y amable de la vida madrileña, ferias, fiestas, romerías, verbenas y juegos como La pradera de San Isidro o La gallina ciega.

El desarrollo artístico de Francisco de Goya fue en un comienzo bastante lento y a primera vista poco prometedor, pues en la academia demostraba poseer ningún talento extraordinario en pintura y pasaba muchas veces por mediocre. Buscando nuevos horizontes parte a Italia para aprender de los grandes maestros y en 1770.

A medida que fueron transcurriendo los años de su longeva vida, este “pintar de mi invención” como le llamaba a su estilo, se hizo más verdadero y más acentuado, pues sin desatender los bien remunerados encargos que le permitieron una existencia desahogada, Goya dibujó e hizo imprimir series de imágenes insólitas y caprichosas, cuyo sentido último, a menudo ambiguo, corresponde a una fantasía personalísima y a un compromisoprisma-francisco-de-goya-1746-1828-220552 ideológico, afín a los principios de la Ilustración, que fueron motores de una incansable sátira de las costumbres de su tiempo.

Francisco de Goya vivió entre dos épocas históricas, el Antiguo Régimen, con las monarquías absolutas y los estamentos privilegiados y el Régimen Liberal, nacido de los principios revolucionarios franceses, con la exaltación de las clases medias y la soberanía popular. La Guerra de la Independencia en 1808, intensificó su veta pesimista y crítica. La relación entre artista y sociedad en Goya será evidente. Lo que ve en la guerra no es la lucha entre dos frentes, sino la violencia y la crueldad, la miseria humana, el aplastamiento del inocente, la desolación y el exterminio. Es enormemente realista en cuanto a los hechos y se sitúa al lado del pueblo que es quien padece los acontecimientos.

Para 1772, ya de regreso en España, Francisco de Goya es encomendado a realizar un mural para la Basílica del Pilar. Hasta 1774 se dedica a la pintura religiosa en Zaragoza. Desde 1774 se traslada a Madrid, en donde se involucra con la confección de pintura sobre tapices, y gracias a este arte se relaciona con los círculos culturales más importantes de la capital española. Durante su estadía en la ciudad el joven artista aprovecha el acceso que se le da a las colecciones de arte de la corte para aprender sobre el estilo del gran pintor Velázquez, sobre cuya obra comienza a realizar reproducciones en cuanto a estilo, que son muy valoradas por el pueblo llano, que no tenía acceso a las grandes colecciones de la corte.

Durante su estadía en la capital española Francisco de Goya realiza gran cantidad de retratos, por lo que adquiere fama entre la corte española. Para 1792 la búsqueda de nuevas propuestas artísticas diferentes a los preceptos Neoclásicos que regían en el arte español de la época, y propone la necesidad de buscar nuevos caminos en la expresión artística. En estas declaraciones los historiadores ubican las bases del Romanticismo.

En 1789 Carlos IV le nombra  pintor de cámara y al año siguiente pasó a ser primer pintor de cámara, convirtiéndose en el pintor oficial de Palacio, hecho que le propinó  posición especial en la corte, lo que hizo que el Museo del Prado de Madrid heredara una parte muy importante de sus obras. Los cartones para tapices que realizó a finales de la década de 1780 y comienzos de la de 1790 fueron muy apreciados por la visión fresca y amable que ofrecen de la vida cotidiana española, revolucionando  la industria del tapiz.

Debido a la pérdida de audición y a las secuelas de la grave enfermedad que había padecido se abrió una nueva etapa para Goya,  tuvo que adaptarse a un nuevo tipo de vida, pero su capacidad productiva y su genio creativo no disminuyó, siguió pintando y realizando grandes obras maestras de la historia del arte. La pérdida de capacidad auditiva le abriría, sin lugar a dudas, las puertas de un nuevo universo pictórico. Los graves problemas de comunicación y relación que la sordera ocasionan, harían también que Goya iniciase un proceso de introversión y aislamiento. El pesimismo, la representación de una realidad deformada y el matiz grotesco de algunas de sus posteriores pinturas son, en realidad, una manifestación de su aislada y singular  interpretación de la época que le tocó vivir, como se verá  plasmada en su obra Los Caprichos. Son ochenta y cuatro grabados en los que destacan claramente cuatro temas principales: la corrupción de las costumbres, en las que tienen un gran papel la prostitución y el celestinaje; la superstición y la brujería; el anticlericalismo, apoyado en los vicios de los clérigos y en su poder sobre las personas y la ignorancia.

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francisco de goya majaSe ha especulado en múltiples ocasiones sobre cuál fue la enfermedad de Goya. Los médicos no coincidieron en cuanto al diagnóstico. Algunos achacaron el mal a una enfermedad venérea, otros a una trombosis, otros al síndrome de Menière, que está relacionado con problemas del equilibrio y del oído. También, más recientemente, se ha creído que podía haberse intoxicado con algunos de los componentes de las pinturas que usaba.

Nueve años más tarde, en 1799, pintó para el soberano el famoso retrato La familia de Carlos IV, una creación  considerada  una de sus obras maestras. Es un retrato oficial, con una apariencia formal, pero en el que el autor se permite cierta ironía al plasmar a los personajes con un realismo crítico.

La búsqueda de nuevos caminos, y la conciencia de finitud del artista como mortal se convirtieron en el aporte fundamental de Francisco de Goya para ese movimiento artístico que luego sería llamado Romanticismo.

Goya vivió entre dos épocas históricas, el Antiguo Régimen, con las monarquías absolutas y los estamentos privilegiados y el Régimen Liberal, nacido de los principios revolucionarios franceses, con la exaltación de las clases medias y la soberanía popular. En 1808, la invasión de España por las tropas napoleónicas colocó al artista en una situación delicada, ya que mantuvo su puesto de pintor de corte con José Bonaparte. Esto intensificó su veta pesimista y crítica. Pese a todo, no se privó de plasmar los horrores de la guerra en obras como El 2 de mayo y Los fusilamientos del 3 de mayo, que reflejan los dramáticos acontecimientos de aquellas fechas en Madrid, creando unos  sesenta y seis grabados de Los desastres de la guerra, creado entre el 1810 y el 1814, que dio testimonio de las atrocidades cometidas por los dos bandos y acentuó visualmente la crueldad de la guerra como protesta contra ella lanzada a la posteridad desde la impotencia.

Por obvios problemas de salud Goya tuvo que dimitir como director de pintura de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en 1797. Un año más tarde él mismo confesaba que no le era posible ocuparse de los menesteres de su profesión en la Real Fábrica de Tapices por hallarse tan sordo que tenía que comunicarse gesticulando.

En 1812 muere su esposa Josefa, pero antes de su fallecimiento, ya mantenía relaciones con Leocadia Zorrilla de Weiss, hija del ama de llaves y criada del artista, 35 años más joven, que dará a luz a una pequeña un año después de estar al servido del maestro.

Goya muere en Burdeos el 16 de abril de 1828, en presencia de su nuera y de su nieto Mariano. El funeral se celebró en la iglesia de Nôtre Dame. Fue enterrado en el cementerio de la Cartuja, donde reposaron sus restos hasta que en 1899 fueron exhumados y en 1919 hallaron definitivo reposo en la ermita de San Antonio de la Florida.

En el Museo del Prado de Madrid  se conserva La joven de Burdeos o La lechera de Burdeos creada en el 1825-1827, una de sus últimas obras. Pero acaso su auténtico testamento se encontró  en su quinta de Madrid algunos años antes, Saturno devorando a un hijo, siendo sin duda  una de las pinturas más inquietantes de todos los tiempos, creación donde plasmo su  inimitable estilo, que reúne extrañamente lo trágico y lo grotesco, y espejo de un Goya, visionario, sutil, penetrante, lúcido y descarnado.

francisco de goya executionEstilo diferentes en sus obras

Francisco de Goya representó seis estilos diferentes en sus obras:

Costumbristas: Destacan sobre todo los cartones para tapices, se ve reflejada la vida de Madrid en ferias, romerías, y juegos. Sus composiciones están llenas de la gracia del rococó , aunque tome sus elementos de luz y paisajes de los maestros barrocos españoles. En este estilo destaca La pradera de San Isidro, un  pequeño cuadro en el que introdujo centenares de figuras y docenas de grupos.

Retratos: en este estilo, Goya tuvo una actividad más constante como consecuencia de la exigencia de su clientela. No solo se  limitó a pintar los rasgos físicos, sino que también mostraba la simpatía o antipatía que le inspiraba el personaje. Destaca en este estilo los numerosos retratos de la familia real de Carlos IV. Entre los retratos masculinos destacan el de Jovellanos y el del Conde de Fernan Nuñez, entre los retratos femeninos, La maja desnuda y La maja vestida y entre los retratos de niños tenemos los que aparecen en La familia Osorio.

La pintura religiosa: Goya no destacó como pintor religioso, sino más escenas populares, no obstante pintó temas como el dramático Prendimiento de la Catedral de Toledo y La última comunión de San José de Calasanz.

Pintura de tema patriótico: Destacan entre este tipo de cuadros, y que representan el inicio de la Guerra de la Independencia, las dos gigantescas composiciones del Museo del Prado. Como ejemplo tenemos La carga de los mamelucos y  Los fusilamientos del tres de mayo.

Pinturas negras:  en este estilo predomina el negro que  fue descubierto por Goya en sus últimos temas costumbristas. El oscurecimiento de tonos le servia para crear una atmósfera en los cuadros de crítica social, como obra  representativa de este estilo tenemos El coloso.

Grabados y dibujos: en sus grabados, Goya se inspiró en Durero y Rembrant. Todas las posibilidades de expresión en los rostros o de la luz en las atmósferas se consiguen con las manchas negras y los rayados. Como ejemplo en este estilo tenemos Los caprichos donde  nos encontramos un mundo similar al representado en las pinturas negras,  representando el sufrimiento por los excesos provocados por una contienda, también tenemos Los desastres de la guerra y la  fuerza y el movimiento de la serie de estampas de la tauromaquia.

 

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