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Teatro Farsa – Características, Ventajas, Representantes

¿Qué es el Teatro Farsa?

La palabra farsa (rellenar), esencialmente se refiere a una mezcla. En el teatro, la palabra designa en primer lugar, una pequeña y traviesa obra, en la que se mezcla como un ingrediente variado, en la representación. En otras palabras, es un pequeño interludio cómico introducido en una obra seria.

La farsa es un género teatral que apareció en la Edad Media y tenía como objetivo hacer reír a los espectadores. Esta pequeña obra cómica se intercalaba en las representaciones de los misterios. Por lo general, la farsa representa situaciones de la vida cotidiana popular. Por ello, el teatro farsa del Maestro Pathelin entra en esta categoría.

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A partir del siglo XVI, el teatro farsa se convirtió en un tipo de teatro independiente. Se trata entonces de una obra bufona con un estilo tosco que juega con la comedia de la situación, la comedia de las palabras y la comedia de los gestos. 

Definición de Teatro Farsa

La farsa es una pequeña pieza incorporada a un espectáculo edificante (un misterio) para relajar al público reunido alrededor de los tablones dispuestos en caballetes. De hecho, no hay ningún edificio en esa época que más tarde se llamaría teatro. Posteriormente, la farsa se realizaría de forma independiente en ferias y mercados.

El teatro farsa está compuesto de unos 300 a 400 versos, la farsa presenta tres o cuatro personajes, en su mayoría personas de la vida cotidiana. Por ejemplo,  el marido engañado, la esposa astuta, el sacerdote, y así todas las profesiones de la Edad Media que también están representadas en el calderero, el molinero, el pastelero, el cocinero salado, el juez, el sargento, el pastor, entre otros personajes. 

¿Cómo se desarrolló el Teatro Farsa?

Originalmente, la farsa fue concebida como un momento de relajación y risas durante los misterios medievales. La farsa suele asociarse con un comediante y bufón grotesco, una risa gorda y un estilo poco refinado. A menudo se define como una forma primitiva y tosca que no puede llegar al nivel de la comedia. 

Afortunadamente, hoy en día, la farsa ya no es tan despreciada y muchos autores contemporáneos la usan y abusan de ella. Más allá de la risa y los impulsos primarios, la farsa tiene el poder de cuestionar los valores y romper los tabúes.

El teatro Farsa es ancestro de las comedias modernas, la farsa apareció a finales del siglo XIV. Es una comedia a menudo corta en verso, basada en el juego escénico, y con un nivel de lenguaje familiar. 

El objetivo es hacer reír al público, mediante una comedia grosera. Los personajes de la farsa son pocos en número, y la trama es generalmente simple y basada en el engaño, el marido engañado y la esposa infiel, el doctor charlatán, el engañador y el engañado.

Características del Teatro Farsa

Este género dramático se remonta a la antigüedad grecolatina, como ilustran Aristófanes y Plauto, pero conquistó su estatus y popularidad en la Edad Media. Es un juego de teatro bufón que pretende provocar risas por los medios más simples, incluso los más crudos, sin ninguna preocupación por la moralidad. 

A diferencia de la Commedia dell’Arte – en los siglos XVI y XVII los dos géneros se encontraron y se enriquecieron mutuamente pero conservaron su propio genio, el teatro farsa tiene un texto escrito que deja poco espacio para la improvisación verbal del actor.

El teatro farsa influyó en la comedia clásica, así como la propia comedia dell’arte fue influenciada por ella, y persiste en su propio nombre incluso en el entretenimiento cortesano.  Molière a menudo recogió no sólo el tema, sino también ciertos tipos de personajes, incluso ciertos efectos gestuales. Por ello, el teatro farsa se define por la naturaleza misma de su comedia, que se basa en el efecto distorsionador de una situación o personaje que representa una cierta norma.

Legado de este tipo de Teatro

Sus temas y personajes se extraen de la trivialidad cotidiana,  los engaños, trucos y mistificaciones son la suerte de las parejas convencionales, maridos y esposas, vendedores y clientes, amos y sirvientes. Incluso ciertos tipos, como la mujer cascarrabias, el soldado fanfarrón, el viejo enamorado o el filósofo pedante, atraviesan felizmente los siglos. 

Su trama es bastante simple,  el engañador engañado, por ejemplo. Es fácil de ver, por lo tanto,  a veces es difícil trazar la línea entre la farsa y ciertas comedias como las ridículas Les Précieuses, por ejemplo, en las que la paliza y el disfraz no excluyen la aguda sátira de cierta sociedad.

Desde el punto de vista técnico, el teatro farsa, está bastante despojado de escenografía y parafernalia, se basa tanto en los efectos visuales, debido a la performance del actor, que utiliza frecuentemente la máscara, como en los efectos verbales, de sobreabundancia y fantasía verbal, lazzi, juegos de palabras y prosódicos (juego de sellos o acentos).

Se sabe que Molière sobresalía en la actuación cómica, por lo que sus enemigos lo llamaban bromista, un término despectivo, cuando tuvo sus primeros éxitos, porque la risa era el distintivo de la gente de la época. No obstante, se sabe poco sobre los chistes de su repertorio y, lo que es más importante, la actuación, pero existe la seguridad de que  el público los aprobó, incluso en la corte.

Representantes de este tipo de Teatro

Molière es uno de los representantes del teatro farsa, y se le atribuyen dos farsas de autoria cuestionada ya en el siglo XVIII, La Jalousie du Barbouillé y Le Médecin volant. En Francia e Inglaterra, el teatro farsa, comenzó a utilizarse para los interludios improvisados y farsescos que los actores hacían en medio de un drama religioso en el teatro llamado misterios. 

El teatro farsa se componía de obras cómicas en escena desde el siglo X al XVI, con un repertorio que iba desde los monólogos cómicos, hasta los alegres sermones de los malabaristas, herederos de la tradición mímica latina. Este teatro presenta situaciones y personajes ridículos donde reinan el engaño, la equivocación, la astucia, y  la mistificación.

Los grandes cambios que  aparecieron en Francia en el siglo XVII, en el teatro, fueron con las contribuciones de la commedia dell’arte y su influencia en la farsa francesa. En sus viajes por Francia, Jean-Baptiste Poquelin, conocido como Molière, conoció a actores de la comedia, que inspirado por las técnicas de este género teatral,  comenzó a escribir farsas, utilizando los instrumentos literarios de la commedia dell’arte, como el lazzi (acrobacias verbales y gestuales), el quiproquo y el humor bufón.