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Tragedia: qué es, significado, función, características, origen y más 

¿Qué es la tragedia?

Es uno de los subgéneros literarios más importantes del género dramático, cultivado en la antigüedad y desarrollado a partir de una gran cantidad de exponentes de la Literatura que llevarán sus composiciones a la representación escénica basando sus obras en situaciones de conflicto fatales que deberán enfrentar irremediablemente como su destino o el mandato de los dioses, donde muchas terminarán en la muerte, el exilio o la locura del protagonista de la historia. 

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Por su procedencia, el término -tragedia-, también ha sido usado para referirse a una situación lamentable, acontecimientos desgraciados y momentos de gran tristeza que tienen el poder de afectar a una persona o a una comunidad en particular, ya sean desastres naturales, eventos trágicos, accidentes, entre otros. 

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Significado del subgénero tragedia

El término -tragedia-, proviene del griego tragoedia, que hace referencia a “canto del macho cabrío”, se trataba de una canción que se entonaba en Atenas en las fiestas cuyo fin se enfocaba al culto y honor del dios Dionisos con la ofrenda de un macho cabrío que se sacrificaba públicamente. 

Definición del subgénero tragedia

Aristóteles va a definir la tragedia como una de las manifestaciones y representaciones artísticas más elevadas de la literatura, dado que exponía las situaciones al público de forma directa, sin la aparición de los narradores, exaltando lo que se es realmente y la caída irreparable en la desgracia. 

De esta manera se dibuja progresivamente en la tragedia la caída del protagonista y reprendido, en muchos casos por el coro como representación de la voz del pueblo. 

¿Cuál es la función de la tragedia?

Si bien la tragedia estará caracterizada por un conjunto de elementos en los que los personajes expresan pasiones y todo tipo de sentimientos condicionales al ser humano, lo cierto es que la tragedia se usó en los ciudadanos de la antigüedad con un carácter de formación moral y ética, que les permitía obtener estas enseñanzas a partir de las representaciones, los errores de los personajes y sus destinos inevitables. Se consideraba que cada ciudadano que salía de ver una obra de teatro salía siendo mejor persona. 

Origen de la tragedia

El nacimiento de este subgénero literario aparece en la Antigua Grecia por Tespis, un reconocido poeta de quien se tienen sólo fragmentos de sus composiciones. Sin embargo, su importancia fue tal para el desarrollo de la tragedia que su legado permite que otros poetas pudieran seguirla trabajando, entre los que aparecen Eurípides, Esquilo y Sófocles. Muchas de estas obras heredan episodios provenientes de mitos y cantos religiosos que se usaban en la época, los cuales incluían aventuras, victorias y fracasos de héroes griegos durante las guerras más importantes. Es así que, a partir de ellas, Aristóteles empieza a fijar la estructura de la tragedia, estableciendo el primer texto de teoría literaria con este subgénero. 

Con la conquista del Imperio Romano en Grecia, gran parte de la cultura griega se incorpora a la práctica romana, dentro de ella el desarrollo de las composiciones y la tragedia. Es así que en Roma aparecerán otra serie de poetas que trabajarán el subgénero, como por ejemplo Livio Andrónico, Séneca, Trasidas de Ennio, Marco Pacuvio, entre otros. 

Características de la tragedia

Para conocer en profundidad este subgénero literario del género dramático, veamos sus características más importantes: 

Tema central

En la tragedia predomina el contenido que relacione conflictos o situaciones complejas para los seres humanos, los cuales son influenciados en gran medida por las pasiones humanas, eje que se convertirá en el punto de partida para la ejecución de errores y la posterior corrección a partir de su consecuencia fatal. Es así que el sufrimiento será una constante de la tragedia.

Lenguaje

Otro factor importante de la tragedia, está relacionado con el tipo de lenguaje que se usa en la composición del texto, dado que usa un lenguaje solemne para cada uno de los personajes, especialmente para los héroes y figuras determinantes dentro de la historia, los cuales se van enfrentando, poco a poco, a un destino inevitable. 

Forma de composición

En principio, la tragedia era escrita en verso y manejaba un tono elevado en el que el personaje podría representar una situación que lleva al extremo su emoción a partir de la pasión o la fatalidad, de forma que, progresivamente por su error fatal era conducido a la destrucción física o moral, e incluso la muerte, que será uno de los aspectos más representativos de la tragedia. 

Finalización de la tragedia

Otra de las características de este subgénero, tiene que ver con que usualmente llegan a su fin a partir de tres situaciones concretas; la muerte de uno o varios personajes, la destrucción y el deterioro físico corporal, el exilio de alguno de los personajes, decadencia moral o decaimiento económico, entre algunos otros que se efectúan en forma de castigo frente a un error fatal. 

Partes que componen la tragedia

La composición y estructura de la tragedia se establece a partir de Aristóteles en su texto “Poética”, donde señala las partes que deben llevar las tragedias. Estas son: 

Prólogo

Se considera que es lo que se encuentra previo al ingreso del coro, donde se presenta la ubicación de espacio y tiempo de la obra, uniendo el pasado con el presente del héroe en particular. En el prólogo pueden estar presentes tres actores, sin embargo uno de ellos puede no hablar o expresar un monólogo. Además de esto, se explica al público el por qué del castigo que enfrentará el héroe. 

Párodos

Se tratan de los cantos que realizan los coros para el manifestar la entrada del párodo hecho por un flautista que lo hará desde el lado izquierdo. En ocasiones en el párodo pueden realizarse cantos líricos, así como danzas de retroceso y avance, y se suele usar el dialecto dórico, el cual permite la musicalidad con los cantos de los coros. 

Episodios

En una obra como estas es posible que hayan hasta cinco episodios, donde se efectúan diálogos entre el coro y los personajes, además de diálogos entre los mismos personajes. Los episodios son la sección más relevante de la obra dado que en ella se manifiestan y se expresan las ideas, las emociones y los pensamientos de cada uno de los personajes o de los protagonistas. 

En el interior de los episodios es posible encontrar agones, una especie de pasajes en los que el protagonista se enfrenta con otro de los personajes de la obra dialécticamente. 

Estásimo

Se trata de la sección lírica-dramática en la que el poeta tiene la posibilidad de expresar sus ideas entorno al aspecto religioso, político, filosófico, social, etc. En esta sección también ocurre la segunda entrada del coro, aunque se prescinde de la danza. Otra función del estásimo es que permite la división de los episodios, y estos pueden dividirse en estrofas y antiestrofas, pronunciadas siempre por el coro. 

Éxodo

Es la zona culminante de la tragedia en la que tienen lugar desde los cantos líricos, como los cantos dramáticos. En esta sección, el héroe recibe el castigo correspondiente por los dioses, sin embargo, reconoce su error pero no por ello es desviado de su destino fatal, dado que en ocasiones suele ocasionar su propia muerte. El éxodo presenta al público la enseñanza moral a través del coro. 

Elementos que componen la tragedia

De acuerdo a la forma de composición, podemos identificar los siguientes elementos para su representación y escritura: 

Coro

Es uno de los participantes más importantes de las tragedias, dado que desarrollan un papel fundamental, pues son los representantes de la voz del pueblo. Es así que el coro es el encargado de dictaminar consejos, explicar los dilemas que se presentan, dejar en claro el dilema moral que se presenta así como sus consecuencias y otra serie de datos informativos sobre la historia. Particularmente solían estar presentes en tres momentos clave: la estrofa, la antistrofa y el párodo. 

Corifeo

Se trata del director o conductor del coro. Esta figura tiene la posibilidad de salirse del coro y manejar una voz propia en la que puede reprender tanto personajes en el interior del coro u otros personajes de la obra. 

Personajes

Dentro del equipo de personajes es posible identificar tanto los héroes como los antagonistas y demás figuras representantes. Cada uno de ellos estarán representados por actores hombres, dado que en este momento, la mujer no tenía ningún tipo de participación dentro del teatro clásico. Es así que los hombres serán quienes representen tanto a figuras masculinas como femeninas dentro de las obras de teatro. 

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Tipos de tragedia

Estas son algunas formas en las que suele componerse la tragedia a partir de su entorno, función particular o poeta: 

Tragedia clásica

También conocida como tragedia pura, es el tipo que más cercanía tiene con la definición de tragedia que presenta Aristóteles en la antigüedad. La tragedia clásica se distingue de las demás a partir no sólo de su fecha de composición, sino también a partir de la estilística de composición, la cual incluye aspectos como el fin trágico sin variaciones, el uso de la lengua noble, ausencia de mezcla de los géneros, entre otros. A este tipo de tragedia también se vincula la tragedia francesa, romana y algunas formas neoclásicas. 

Tragedia de sublimación

En este tipo de tragedia, el protagonista de la historia se exhibe como si fuese un héroe que es capaz de retar los obstáculos a partir de la fuerza de cada una de sus virtudes, lo que le permite ganarse la admiración del público. 

Tragedia de venganza

Este es un tipo de tragedia cuyas bases se encuentran en el estilo de tragedia escrito por Séneca, dado que en sus obras se podía ver a menudo el contenido central ligado a la venganza que se proponía el héroe en aras de asesinar a quien le ofendía o le producía el mal. Es así que obras como “Hamlet” o “La tragedia español”, se convierten en fieles representantes de esta modalidad de tragedia. 

Tragedia mixta

Este tipo de obras se caracterizan porque conservan un ambiente y estilo ligados a los elementos de la tragedia clásica o pura, sin embargo, suelen incluir otra serie de aspectos ligados a la comicidad o la tragicomedia en la que se usa un lenguaje intenso. Muchos de sus frutos se verán en obras escritas por poetas como Hugo, Shakespeare, Musset y Giraudoux, quienes se convierten en grandes exponentes de la tragedia. 

¿Cómo escribir una tragedia?

Ahora bien, luego de haber visto todo esto sobre la tragedia, pasemos a ver cómo se escribe una obra con estas características, vinculadas parcial o totalmente a la tragedia con elementos griegos. Veamos: 

  1. Elige la modalidad de tragedia 

Sabemos que con el paso del tiempo el subgénero ha desarrollado una gran cantidad de elementos que hoy pueden aplicarse no sólo a la representación del teatro, sino que el escritor tiene la posibilidad de llevarlos a otros escenarios como la novela, escribir una tragedia clásica, un guión, etc. Así que este primer paso se enfoca en la elección de la modalidad que vas a elegir para que, a partir de este punto puedas incorporar los elementos necesarios. 

  1. Establece la trama trágica 

La trama de una tragedia gira entorno a una figura heroica, aunque bien sabemos que sus características pueden variar con facilidad dada la originalidad y las particularidades que el escritor quiera imprimirle a la obra.

Es así que, la trama incluye una exposición previa de información importante presentada por los personajes, un momento de tensión que aparece como consecuencia de un conflicto, el punto máximo o clímax de la historia donde la tensión aumenta su nivel y examina dos posibles caminos y finalmente el desenlace, en el que se libera la tensión con el cierre de la obra, sea la muerte, la locura o la destrucción. 

  1. Construye los personajes

Ahora corresponde escribir cada uno de los personajes que tendrán lugar dentro de la obra, cada uno de ellos debe ser identificado con su propio nombre. Además de ello, no es suficiente sólo su nombre, sino que también debemos darle una personalidad a partir su procedencia o historia, es decir, una corta biografía que te permita identificarlos y desde donde el actor pueda trabajar sus propios tintes particulares. 

Toda esta información es clave para determinar la personalidad, la reacción y formas de actuar frente a las circunstancias que le serán presentadas a los personajes en cada una de las situaciones. 

  1. Identifica el héroe trágico

Esta figura es fundamental para el desarrollo de la historia, dado que en él recae todo el sentido de la tragedia. A menudo los héroes trágicos son héroes de guerras de la época, personas que pertenecían a la realeza o personas con cargos relevantes dentro del mundo político. 

Algunas de las características claves son: el héroe debe enfrentarse a un error trágico o ruina, una perspicacia o punto en el que reconozca su destino destino trágico, además de ser lastimero, pues debe representar el dolor que le causa su destino inevitable y generar un despertar para eliminar las emociones negativas de los espectadores. 

  1. Desarrolla la caída del héroe trágico 

Con la construcción de la trama y las descripciones acerca del héroe trágico, es posible que ya tengas una idea de lo que le sucederá y el destino inevitable que tendrá que enfrentar, un panorama de los eventos que ocurrirán en consecuencia. Es importante que en el curso de la historia, mientras se está escribiendo, los eventos de la ruina del héroe se amplían y contengan los elementos que buscamos para consolidar la tragedia. 

Recuerda que tienes varias opciones para escribir el desenlace de la historia, pero siempre estos deben ser claros para los espectadores. Es decir, si eliges que el héroe se va a vengar del villano, entonces el público no sólo debe ser testigo de ello, sino que además debe haber comprendido las razones que le llevaron a tomar esa decisión a partir de las escenas presentadas, la expresión de sentimientos y demás. 

  1. Revisa 

Cuando tengas este primer escrito, conviene revisarlo varias veces para examinar posibles modificaciones o cambios que quieras hacerle para facilitar su comprensión o añadir otros eventos que consideres relevantes para enriquecer la historia. 

Recuerda: antes de empezar a escribir, te recomendamos revisar varias referencias de obras representantes de la tragedia para que puedas identificar cambios, saltos, formas de composición u otros elementos que puedan ser claves para agregar a tu historia. Muchos de ellos pueden ser como el fragmento que verás en un momento. 

Autores y obras más importantes

Su principal exponente fue Tespis, posteriormente en el curso de su evolución aparecen otros poetas entre los que se encuentran Esquilo, Eurípides y Sófocles dentro de Grecia. También aparecerán otros autores posteriores como por ejemplo Pacuvio, Accio, Séneca, la obra Sofonisba de Gian Giorgio Trissino, otros poetas como Jodelle, Robert Garnier, Alexandre Hardy, Jean Mairet, Corneille, Racine, Lope de Vega con obras como “El caballero de Olmedo”, Pedro Calderón de la Barca con “El príncipe constante”, Quintana, Cienfuegos, Gaspar Melchor de Jovellanos, Vicente Antonio García de la Huerta, Francisco Martínez de la Rosa, Benito Pérez Galdós, Manuel Tamayo, Miguel Unamuno, Federico García Lorca con la obra “La casa de Bernarda Alba”, Antonio Buero Vallejo, Voltaire, entre otros. 

En otros países como Italia e Inglaterra, aparecerán autores como Metastasio, Alfieri, D’Annunzio, Shakespeare, Marlowe, Ben Jonson, Otway, Dryden, Addison, además de Goethe, Schiller y Grillparzer en Alemania y Austria, así como Sergio Magaña, Héctor Azar y Rodolfo Usigli en México, entre muchos otros más. 

Ejemplo del subgénero tragedia

El siguiente es un fragmento de una de las obras más importantes de la tragedia clásica, titulada “Antígona” y escrita por Sófocles: 

Coro: Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna tan portentosa como el hombre; él, que ayudado por el noto tempestuoso llega hasta el otro extremo de la espumosa mar, atravesándola a pesar de las olas que rugen, descomunales; él que fatiga la sublimísima divina tierra, inconsumible, inagotable, con el ir y venir del arado, año tras año, recorriéndola con sus mulas. Con sus trampas captura a la tribu de los pájaros incapaces de pensar y al pueblo de los animales salvajes y a los peces que viven en el mar, en las mallas de sus trenzadas redes, el ingenioso hombre que con su ingenio domina al salvaje animal montaraz; capaz de uncir con un yugo que su cuello por ambos lados sujete al caballo de poblada crin y al toro también infatigable de la sierra; y la palabra por sí mismo ha aprendido y el pensamiento, rápido como el viento, y el carácter que regula la vida en sociedad, y a huir de la intemperie desapacible bajo los dardos de la nieve y de la lluvia: recursos tiene para todo, y, sin recursos, en nada se aventura hacia el futuro; sólo la muerte no ha conseguido evitar, pero sí se ha agenciado formas de eludir las enfermedades inevitables.