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Tragicomedia: qué es, cuáles son sus características, origen, autores y más 

¿Qué es la tragicomedia?

Es uno de los subgéneros más representativos del género dramático en la literatura, caracterizado especialmente por incluir y mezclar elementos de la tragedia y elementos de la comedia, una fusión de subgéneros que puede provocar en el público tanto la risa, como el llanto. 

tragicomedia

En este tipo de clasificación, en la tragedia, los personajes son llevados a situaciones con emociones fuertes debido al tinte de incertidumbre del ambiente en que se encuentran, existen fuerzas más allá de la naturaleza, a menudo asociadas con el destino, que están en contra de los propósitos humanos. Mientras que en la comedia, se añade el toque divertido en el que los personajes viven confusiones, exageraciones y situaciones graciosas para entretener al público. 

Significado de tragicomedia

El término vincula parte etimológica de la tragedia y la comedia, haciendo referencia a la fusión que este subgénero crea a partir de otros subgéneros del drama para presentar una puesta en escena que exponga elementos de ambas partes y que genere como resultado una propia personalidad que se inscribe dentro de la literatura realista. 

Definición de concepto tragicomedia

La tragicomedia puede definirse como una pieza dramática que vincula lo trágico y lo cómico, planteando una obra de tipo realista, en la que se presenta la trayectoria de un héroe cuyo objetivo está relacionado con la justicia, la ambición, el amor, el honor, entre otros temas y el proceso que sigue para alcanzarlo o no. Es así que puede tener tanto un final positivo como negativo. 

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Origen de la tragicomedia

El nacimiento de este subgénero dramático se remonta a la Antigua Grecia, siendo Aristóteles el primero en plantear las primeras bases de su composición. En estos primeros pasos, la tragicomedia constituía uno de los espectáculos más importantes, razón por la que lograba reunir a una gran cantidad de público ansioso por ver la representación de leyendas que ya hacían parte de su propia cultura, anticipando la presencia de tintes trágicos y cómicos en su contenido. 

Más tarde, durante la época del Renacimiento, se recuperan los textos clásicos y obras como la de Plauto, serán fuente de inspiración para próximos autores entre los que encontramos a Shakespeare y Moliere. 

Características de la tragicomedia

Tema

La tragicomedia se encarga de presentar al público el camino de un héroe tragicómico, quien con el paso del tiempo se enfrenta a una serie de obstáculos que se le ponen enfrente y le dificultan alcanzar su objetivo, ya sea de tipo sentimental, social, político, etc. Particularmente, puede desenlazar en un fin tanto positivo como negativo. Recurre a temas universales. 

Personajes

En particular, en la tragicomedia, los personajes son sometidos a una gran variedad de situaciones en las que se enfrentan a sentimientos y emociones intensas que pueden oscilar entre sensaciones agradables o desagradables, positivas o negativas, y que componen esa ambigüedad y mezcla clara dentro de la vida habitual de los seres humanos. 

Es por ello que los personajes de la tragicomedia son realistas, implementando también un lenguaje que puede adaptarse a las clases sociales y el contexto en el que se va a presentar. Entre los tipos de protagonistas podemos identificar al protagonista, casi siempre un galán, el antagonista, una dama, un sabio, el personaje gracioso y los criados. 

Fuerzas externas

Los personajes de estas historias son llevados progresivamente a situaciones fuertes en las que se enfrentan a otra serie de condiciones, sin embargo, esto tiene mucho que ver con la atmósfera que se crea, pues es la que obliga a estos personajes a enfrentarse a ellas. A menudo se habla del destino, haciendo alusión a una fuerza externa, como los elementos de la naturaleza, que maximizan la tensión de la pieza. Una muestra de ello son las historias conocidas como “viaje del héroe”. 

Contradicciones humanas

Uno de los aspectos más frecuentes de este subgénero es que pone en evidencia una serie de contradicciones humanas que se configuran en piezas realistas en la que los personajes se enfrentan a situaciones que generan dilemas entre sentimientos, emociones, decisiones, etc. 

Sarcasmo

Si bien está presente la tragedia y la comedia a lo largo de la obra, el sarcasmo es otro de los elementos más importantes de la tragicomedia, dado que permite aumentar la intensidad de dilemas y contradicciones humanas. El sarcasmo es presenta a partir del elemento cómico con la incorporación de la parodia, teniendo en cuenta el contexto popular. 

Final contundente

Aunque si bien depende de la forma en la que se desarrolla la obra, el personaje principal puede experimentar un final positivo o negativo. Es así que, si el personaje ha tenido una vida cómoda, automáticamente el final que tenga será trágico, mientras que si su vida ha sido trágica, tendrá un final cómico. Sin embargo, se debe tener en cuenta que el mensaje que constituye para el público debe ser claro, y no es una regla general la forma de terminación. 

Estructura de la tragicomedia

Teniendo en cuenta la brevedad de este tipo de obra, no existe una serie de parámetros establecidos para la composición de la tragedia más allá de la incorporación de las características que inicialmente presentamos. Es por ello que la caracterización de personajes, sentadas en un rol, clase social y modo específicos, permiten que la obra se reproduzca más rápidamente y desde el inicio el público tenga idea de las formas de cada personaje dentro de sus modos de actuar y pensar, como la identificación inicial del desgraciado, quien será el objeto y víctima de las circunstancias. De esta manera, toda la información se obtiene rápidamente y se pasa a la base o trama de la obra. 

El final, por su parte, luego del planteamiento y desarrollo casi conjuntos, se presentará de forma inmediata, casi siempre se evidencia en el último minuto de la obra. Con frecuencia los autores suelen desarrollar un final feliz luego de un camino entero de sufrimiento y dolor, aunque esto puede variar en las obras, los contextos y los contenidos de las historias. 

tragicomedia tipos

¿Cómo escribir una tragicomedia?

Ahora bien, teniendo en cuenta todo lo anterior, los pasos para escribir una tragicomedia serían los siguientes: 

  1. Plantea la trama 

Ten en cuenta que la tragicomedia consta de un sólo acto, de manera que la escritura de la obra debe ser, en su mayoría, concreta y clara para el público, pues la brevedad de su duración lo requiere para conectarse con los espectadores y lograr su completa comprensión. 

La tragicomedia vincula temas universales, de manera que puedes elegir casi que cualquier tipo de tema para desarrollar tu obra, por ejemplo, la imposibilidad del protagonista de lograr quedarse con un reino, el escape de la realidad, entre otros, siempre y cuando puedas incluir tanto elementos trágicos como cómicos en su contenido. 

  1. Identifica los personajes

En la sección de características, en los personajes, encontrarás una lista con las figuras más representativas de la tragicomedia, Cada uno de ellos posee un rol, como por ejemplo los criados, relacionados con las labores del campo y el trabajo, el protagonista que suele ser el héroe trágico, la dama que usualmente es quien espera su héroe, etc. 

No dejes por fuera el personaje gracioso, será el foco de atención para generar el humor dentro de la obra. En muchos casos suele representarse a través de uno de los criados, por lo que aumentan las desgracias en su vida con esos tintes humorísticos. 

  1. Desarrolla el contenido 

Plantea la trama a partir de antecedentes, un conflicto, confusión o hecho que logre llevar al clímax la obra para su desenlace final e inmediato. Este momento será el de mayor tensión, de manera que debe desarrollarse de manera clara para el espectador con un lenguaje que sea propio de cada tipo de personaje. 

Finalmente, la forma en la que termina la tragicomedia debe ser contundente y clara, luego de la combinación de momentos felices y tristes, el final se desarrollar de forma concreta casi en el último momento luego de mucho sufrimiento o bien, exceso de comicidad, esto depende de la intención particular del autor. 

  1. Revisa el resultado 

Una vez termines de escribir, revisa muy bien el contenido. En muchos casos, los autores prefieren revisar el texto después de varias horas para dejar reposar la idea y observar si tienen lugar modificaciones o arreglos que deseen hacerles. Corrige la ortografía, diálogos o lo que haga falta. Léelo en voz alta y acentúa el tono en aquellos diálogos de mayor fuerza que ponen en evidencia el tinte trágico y el cómico de forma concreta. 

Recuerda que antes de empezar a escribir, será necesario revisar algunas referencias como las que te presentamos en un momento, son tragicomedias clásicas que te van a permitir ampliar tus fronteras de escritura, experimentar diversas situaciones y en general, nutrir tu imaginación a la hora de escribir. 

Autores y obras más importantes

La primera obra de tragicomedia de la que se tiene constancia es la llamada “Anfitrión”, una obra escrita por Plauto, un autor nacido en Roma hacia el siglo III a.C. Algunos otros autores exponentes y que trabajaron la tragicomedia son: Pedro Calderón de la Barca, Lope de Vega, con obras como “La vida es sueño”, “La dama boba”, entre otras. Otras obras de las que se tiene constancia de este subgénero son “La Celestina”, tragicomedia escrita por Fernando de Rojas, cuyo título original era “Calisto y Melibea”. 

Ejemplo de tragicomedia

El siguiente es un fragmento de la obra “La vida es sueño”, escrita por Pedro Calderón de la Barca: 

Sabed si el verme hoy espanta,

que fue mi maestro un sueño que me dice y desengaña

que es una dulce mentira

cuanto en esta vida pasa:

porque cuando desperté,

todo es viento, todo es nada.

Bien como el representante,

que habiendo sido un Monarca,

vuelve a ser esclavo vuestro,

cuando la Comedia acaba;

y humildemente os suplica,

que le perdonéis las faltas.

 

¿Qué os admira? ¿Qué os espanta?

si fue mi maestro el sueño,

y estoy temiendo en mis ansias,

que he de despertar, y hallarme

otra vez en mi cerrada

prisión, y cuando no sea

el soñarlo sólo basta:

pues así llegué a saber

que toda la dicha humana

en fin pasa como sueño;

y quiero hoy aprovecharla

el tiempo que me durare,

pidiendo de nuestras faltas

perdón, pues de pechos nobles

es tan propio el perdonarlas.