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Teatro Mímico – Características, Ejemplos y Representantes

¿Qué es el Teatro Mímico?

El teatro mimico aunque a menudo erróneamente etiquetado como danza, es un grupo de formas teatrales en las que el intérprete presenta una narración a través de un gesto estilizado, una serie de posiciones de las manos e ilusiones mímicas para interpretar diferentes personajes, acciones y paisajes.

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La mímica grecorromana era una farsa que enfatizaba la acción mimética pero que incluía canciones y diálogos hablados. La forma preliteraria sólo puede ser adivinada, e incluso los fragmentos supervivientes de las obras de Epicharmus, un escritor de comedias del siglo V-CE, sólo dan la escasa información de que sus mimos se ocupaban de escenas de la vida cotidiana o de la parodia mitológica. 

Definición del Teatro Mímico

Este teatro se define como una técnica de lenguaje no verbal, para expresar una idea, un estado de ánimo o de representar un personaje enteramente por medio de gestos y movimientos corporales sin el uso de palabras. También llamado, el artista del mimo un intérprete especializado en tal técnica, es por lo general,  un actor cómico. No obstante, también puede hacerse  una representación dramática usando tal técnica.

La mímica es una forma de arte silencioso que implica actuar o comunicarse usando solo movimientos, gestos y expresiones faciales, por ello, la persona o actor que realiza la mímica también se le llama mimo.

La comunicación no verbal se remonta a los primeros seres humanos. Antes de que existiera el lenguaje hablado, se usaban gestos y expresiones faciales para comunicarse, pero, a medida que se desarrolló el lenguaje hablado, estos gestos y expresiones faciales se mantuvieron como una forma de  entretenimiento.

¿Cómo se desarrolló el Teatro Mímico?

El teatro mimico, se inició con una forma de mímica italiana nativa. El primero en dar forma literaria al mimo romano fue el caballero Decimus Laberius (c. 105-43 AEC), que fue eclipsado por el antiguo esclavo Publilius Syrus. La presentación de mimos era una característica tradicional del festival anual de Floralia, que, al ser de espíritu licencioso, abrió el escenario popular a las actrices de mimos desnudas.

La trama mímica habitual antigua, aunque libre para permitirse una determinación de lenguaje mordaz, se centraba principalmente en escenas de adulterio y otros vicios. Existen pruebas de que los actos de adulterio fueron realizados en el escenario de la mímica durante el Imperio Romano. Igualmente, existen registros de las escenas de ejecución con criminales convictos en lugar de actores. 

La iglesia condenó el teatro romano, y los primeros escritores cristianos atacaron principalmente a los mimos, por considerarlos en estado de degeneración. Los personajes y las situaciones de la mímica clásica encontraron su camino en el drama cómico de Plauto y reaparecieron muy modificados en la commedia dell’arte, un entretenimiento extemporal renacentista con raíces en la tradición teatral romana.

Características del Teatro Mímico

Mucha gente asocia la mímica con la cultura francesa, sin embargo, el mimo es un arte antiguo que se remonta a los primeros griegos y romanos. Fue en Francia, sin embargo, donde la mímica floreció y se hizo tan popular que se establecieron escuelas de mimo en toda Francia, y pronto se siguió una gran tradición de mimos franceses.

La mímica literal cuenta una historia con una trama y personajes, que usualmente, son historias de situaciones divertidas con la intención de provocar la risa de la audiencia. No obstante, algunas versiones modernas del teatro mimico también combinan estos dos tipos en una interesante actuación.

Una característica primordial del teatro mímico, es la expresión corporal en su máxima exaltación, tanto de la cara como del cuerpo, con la que se comunica al espectador todo el lenguaje de pensamientos, sentimientos, emociones y acciones, haciendo uso sólo del lenguaje no verbal. 

Teatro Mímico

Legado de este Teatro 

Los padres fundadores del mimo contemporáneo, Étienne Decroux (1898-1991) y Marcel Marceau (1923-2007), establecieron a través de sus aprendices, un legado performativo con resonancia global. A medida que surge una nueva generación de practicantes, se busca dilucidar, conectar, criticar y celebrar el trabajo de la cohorte norteamericana del mimo de finales del siglo XX, cuyo legado existe gracias a estos grandes artístas del mimo europeos. 

Para enriquecer  la historia del mimo, se cultiva su legado y se busca imaginar la forma de estos notables artistas contemporáneos y su maestría,  para exaltar el arte del mimo en la práctica futura, especialmente a medida que se incorporan los potenciales de la captura del movimiento y la mediación tecnológica.

Marcel Marceau describía el arte de la mímica como un arte de la metamorfosis, que  es más fuerte que las palabras. No se puede decir con mímica lo que se puede decir mejor con palabras, por ello, declaraba que para comunicar había que tomar una decisión, porque la mímica es un arte más allá de las palabras. 

Es el arte de lo esencial y según él, y no se puede mentir porque, con la mímica se tiene que mostrar la verdad, ya que, según este grande actor del teatro mímico, el público tiene que entender inmediatamente la mente que se  tiene y  en la situación en que el actor se encuentra.

Representantes de este Teatro 

El mimo fue traído a París en 1811 por Jean Gaspard Batiste Deburau, quien formaba parte de una familia de acrobacias itinerantes. Deburau se quedó en Francia y desarrolló el mimo en la versión moderna y expresiva que aún existe hoy en día. Deburau era famoso por su personaje tonto, ingenuo y enfermo de amor llamado Pierrot.

La mímica moderna occidental se desarrolló en un arte puramente silencioso en el que los significados se transmiten únicamente a través del gesto, el movimiento y la expresión. Su influencia se sintió fuertemente en el ballet, donde la postura formal del estilo clásico se moduló en el silencio descriptivo del movimiento de la danza dramática moderna. 

En los Estados Unidos, los mimos del cine mudo como Charlie Chaplin y Ben Turpin, los animadores de televisión como Sid Caesar y los payasos de circo como Emmett Kelly eran maestros en la tradición antigua. 

El más alto nivel del arte del mimo moderno, sin embargo, se alcanzó en Francia, donde su práctica fue resaltada filosóficamente por Étienne Decroux, Jean-Louis Barrault y Marcel Marceau. Marceau definió el mimo como el arte de expresar sentimientos por medio de actitudes y no como un medio de expresar palabras a través de gestos.

Otro representante del teatro mimo que vale la pena mencionar por su maestría de poder comunicar con el lenguaje gestual no verbal, es Rowan Atkinson y su personaje emblemático Mr Bean, quien utiliza tanto el teatro como el cine mudo para producir comedia física. Esta comedia particular se logra a través de la exageración de la expresión facial y el lenguaje corporal. En el clip Mr. Bean Meets Royalty, esta escena es humorística por el inesperado acontecimiento del trato a la Reina. A través de la obra de Atkinson, se muestra al mundo que puede haber problemas que se enfrentan y que parecen imposibles de resolver. Pero que, a pesar de lo difícil que puede parecer el problema, pensando críticamente y viéndolo desde una perspectiva diferente se puede encontrar una solución.