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Teatro de Monólogo – Características, Concepto y Ventajas

En el teatro, un monólogo (del griego monos, solo, solitario” y lógos, discurso) es un discurso presentado por un solo personaje, la mayoría de las veces para expresar sus pensamientos mentales en voz alta, aunque a veces también para dirigirse directamente a otro personaje o al público.

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El monólogo, tanto en el teatro como en la literatura y el drama, es un discurso extendido por una persona. El término tiene varios significados estrechamente relacionados. En la literatura de ficción, un monólogo interior (v.c.) es un tipo de monólogo que exhibe los pensamientos, sentimientos y asociaciones que pasan por la mente de un personaje.

Un monólogo dramático es cualquier discurso de cierta duración dirigido por un personaje a una segunda persona. Un soliloquio, es un tipo de monólogo en el que un personaje se dirige directamente a un público o dice sus pensamientos en voz alta mientras está solo o mientras los demás actores guardan silencio.

En el teatro de monólogo, se produce un discurso dado por un solo personaje de una historia. En el drama, es la vocalización de los pensamientos de un personaje, en la literatura, la verbalización, tradicionalmente es un dispositivo utilizado en el teatro y este discurso que se da en el escenario, es hoy en día, de amplio uso, que se extiende al cine y la televisión.

El monólogo ha tenido un reconocido e importante lugar en el teatro desde el siglo XVI. Existen  diversas formas que puede adoptar y  diversas funciones desde el punto de vista de la acción de los personajes y del público que ocupa en una obra teatral.

El monólogo se desarrolla como  una diatriba pronunciada por un personaje solo o que cree estar solo, o por un personaje escuchado por otros, pero que no teme ser escuchado por ellos, en el caso de una escena con varios personajes, es este último personaje el que distingue el monólogo del aparte.

El monólogo es como una necesidad dramática de montar una trama. Desde el punto de vista de la exposición en escena, es una buena alternativa al diálogo de dos personajes, un maestro y su confidente, por ejemplo, arroja luz sobre la situación y plantea los retos de la comedia o la tragedia.  El monólogo tiene además la función desde el punto de vista de los personajes, de iluminar permitiendo la expresión lírica de un sentimiento.

Los monólogos dan al público y a otros personajes acceso a lo que un personaje en particular está pensando, ya sea a través de un discurso, o de la vocalización de sus pensamientos. Si bien el propósito de un monólogo parece evidente, este último es particularmente útil para la caracterización, lo que ayuda a la audiencia a desarrollar una idea sobre lo que el personaje está pensando realmente, lo que a su vez ayuda a explicar sus acciones y comportamientos anteriores o futuros.

El teatro monólogo juega un papel primordial a nivel de la acción, sirve de exposición, suspende o anticipa la acción y la crea. Desde el punto de vista de los personajes, ilumina los sentimientos, revela y privilegia la deliberación, también puede marcar el tono y conferir un estatus de testigo a los espectadores, revelando y ampliando el espacio escénico.  

Legado de este Teatro

El legado del teatro monólogo es que la escenificación proviene de la antigua Grecia, y se mantiene casi igual hoy en día, con un escenario y a su alrededor un espacio amplio para los espectadores. 

Igualmente, a través de los diferentes monólogos los actores parecen recrear situaciones que pueden ser difíciles de asimilar en la realidad y que pueden ser mejor asimiladas si se presentan en forma de teatro monólogo.  

En el teatro monólogo, se escenifica una obra dramática actuada con solo un actor, aunque pueden ser varios personajes, con un parlamento único, pronunciado en soledad o frente a otros personajes.

Representantes de este Teatro

El final de la Edad Media es la época, de todas las representaciones y todas las puestas en escena, incluyendo el teatro monólogo.  Este es el momento en que el teatro experimentó su gran desarrollo. Sin embargo, no conduce a la desaparición de las formas de representación basadas en la palabra hablada, esos monólogos rudimentarios desde el punto de vista del arte dramático, pero complejos,  por el entrelazamiento, la distancia y la confusión del autor implicado y su personaje, enriquecieron el teatro. 

Junto al malabarista, el vendedor ambulante y el charlatán aparecen el amante jactancioso y ridículo, como en el Monologue du bain o en dos monólogos de Guillaume Coquillart (1450-1510).  

Por otra parte, el monólogo dio paso a los diálogos, lo que acerca el espectáculo al teatro y permite un bosquejo de la acción, como en los dos arqueros que van a Nápoles y en otros textos que a menudo se definen como farsas y ponen en escena a los personajes tradicionales de estos géneros.