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Naturalismo en la literatura: cómo surgió, características, autores y obras principales

¿Qué es el naturalismo literario?

Cuando hablamos de naturalismo no podemos desconocer que se trató de un movimiento artístico que movió distintas esferas del arte, pero su desarrollo principal tomó lugar dentro de la literatura, especialmente por su cercanía con el realismo literario, del que ya hablamos en otro apartado. Muchos críticos aluden al naturalismo la continuación del realismo, clasificándolo como una corriente que exagera mucho más los retratos.

Así, el naturalismo literario al que nos enfocamos en esta ocasión, consistió en un movimiento relacionado con el realismo en el que la creación se realiza con base en la imitación de la realidad manteniendo una objetividad completa sobre los aspectos que capta la mirada. La obra que se toma como punto de partida de este movimiento es la novela Therése Raquin, escrita por Émile Zola, dejando ver rasgos que serán determinantes de esta corriente y que se contraponen con el romanticismo.

naturalismo literario

Ahora bien, la diferencia central del realismo y el naturalismo radica en que este último sería una consecuencia y final de la evolución del realismo. Mientras que el realismo se enfocará especialmente en la descripción de la clase burguesa, el naturalismo llevará la atención a la clase media y la clase baja, en particular, haciéndolo de manera pesimista. Estos movimientos coinciden, entre otras muchas cosas, en el rechazo total al romanticismo señalándole de conformista.

Aquí puedes conocer más sobre los movimientos literarios

¿Cómo surgió el naturalismo en la literatura?

Para hablar del nacimiento del naturalismo debemos partir del realismo literario, pues se entiende este movimiento como una continuación del realismo en la que se integran los contextos fisiológicos, además de poner en los textos que el entono en el que habitan los protagonistas, serán los causantes de las conductas que toman en su desarrollo. Surge a finales del siglo XIX y a inicios del siglo XX también, como una reacción ante el Romanticismo literario.

Tras el colapso de sistemas entre los que se encontraba el darwinismo social, el positivismo y el utilitarismo, nace la tradición de filosofía alternativa, particularmente pesimista. A esto se suman los ideales y valores de la clase burguesa que se sincronizaban con el progreso en áreas como la ciencia y la tecnología, lo que llevó al desplazamiento de la religión y superposición del conocimiento. Más tarde serían las nuevas fuerzas de la economía las que eliminaran de la institución a la religión. Durante las transformaciones se atribuye interés a la experiencia y la observación, ejes centrales del nacimiento del realismo y luego el naturalismo.

Así, se adjudica el uso del término por primera vez por parte de Charles Augustin Sainte Beuve y también Hippolyte Taine, críticos positivistas, que señalan desde su interpretación, como lo social, lo político, el tiempo, la raza, entre otros aspectos, definen los rasgos de los seres que protagonizan las historias.

Así, el rumbo que tomará el naturalismo en la literatura, no será otro sino el de que exponer asuntos del ser humano, esta vez llevados a los aspectos oscuros y abandonados, como las enfermedades, la pobreza, el racismo, entre otros. A través de estos recursos y situaciones es que logra la crítica a la sociedad con defensas y exposiciones contundentes, que no niegan su preocupación por mejorar la condición humana a la que describen.

Desarrollo del naturalismo literario

Uno de los aspectos más importantes que se verá reflejado en el desarrollo literario tiene que ver con la objetividad y la subjetividad. En sus textos, los autores naturalistas se inclinarán por la objetividad y dejarán a un lado la subjetividad que tanto había abordado los textos de los autores románticos.

En definitiva, hablamos de un movimiento cuyas características se convirtieron en fotografías de distintos asuntos de la sociedad en su contexto, en particular de temas como las injusticias sociales, las enfermedades, entre otras problemáticas que se ausentan de la esperanza. Así, su distinción subyace en la mirada que da a la realidad desde la mirada subjetiva pesimista hacia miseria del ser humano.

Filosofía naturalista

En esta corriente es muy importante hacer énfasis en la filosofía que determina su desarrollo como movimiento literario, dado que se acoge a la doctrina filosófica llamada -determinismo-. La doctrina establece que los problemas humanos proceden de los orígenes en su genética, así como también su ambiente material y social en la literatura. Los textos recorren los estratos sociales marginados permitiéndole desenlazar críticas frente a injusticias y denuncias ante la sociedad.

En últimas, la doctrina explica que el comportamiento del ser humano tiene como centro de origen una serie de situaciones y condiciones sociales, además de la herencia biológica. De esta manera, en las obras literarias los protagonistas están definidos a partir de su propia naturaleza, pero también del contexto social del que emergen.

Características del naturalismo en la literatura

Ahora bien, luego de haber revisado a detalle cómo surgió y los asuntos fundamentales que permitieron su desarrollo en la literatura, es momento de entrar a revisar los ragos que caracterizaron este movimiento en el proceso. Estos son:

Tono distante de escritura

Uno de los rasgos más importantes enfocados principalmente en cómo se escribieron sus textos, tiene que ver con el tono objetivo y también distante que usan los autores naturalistas. Muchos críticos asemejan los textos literarios del naturalismo con los apuntes científicos elaborados por un biólogo, por ejemplo, donde este tinte marcará sus textos.

Descripción del ambiente

Sin duda uno de los distintivos más importantes del naturalismo tiene que ver con las descripciones que se hacen a los ambientes en los que queda expuesto el lado cruel de la sociedad y con ello, del ser humano a partir de situaciones complejas y míseras donde los ambientes a menudo encarnan paisajes oscuros y desagradables. Esto contribuye a la construcción general del pesimismo de sus obras y la mirada hacia los personajes que buscan. Es tal la búsqueda que la observación lleva a contemplar el mismo hastío de la realidad de la época que permite poner en evidencia la sociedad deplorable.

Lenguaje naturalista

Las novelas serán la sede de la literatura naturalista en las que el lenguaje que se usa es el lenguaje popular. Así, a menudo en los textos aparecerán las jergas y vulgaridades como elementos presentes que dejan a un lado cualquier forma de lirismo. Esto se debe a que los autores naturalistas consideraban que el lirismo era una manera de distorsionar de forma poética la realidad de las clases marginadas a las que ellos intentaban representar.

Foco de las clases marginadas

Como hemos mencionado, el punto crucial del naturalismo es el protagonismo que toman las clases sociales bajas y marginadas dentro de la sociedad. En este sentido, los autores de la literatura naturalista llevan la mirada a las clases empobrecidas con el fin de encontrar una razón materialista que les permitan justificar el origen de los problemas sociales y no en la crítica a la clase burguesa como lo hacían los realistas.

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Autores y obras más importantes del naturalismo

Entre sus autores más importantes podemos encontrar personalidades de distintas zonas del mundo, como por ejemplo Arno Holz, Johannes Schlaf, Carl Hauptmann y Gernhard Hauptmann de Alemania, Theodore Dreiser, Truman Capote de Estados Unidos, Giovanni Verga, Luigi Capuana, Matilde Serao de Italia, Émile Zolá, Gustave Flaubert, Guy de Maupassant, Gustave Flaubert de Francia, Emilia Pardo Bazán, Luis Coloma, Enrique Sánchez Seña, José María de Pereda, el Marqués de Figueroa, Benito Pérez Galdós de España, Antón Chéjov, entre otros.

En Latinoamérica, región a la que no tardó mucho en llegar el movimiento, encontramos autores como Eugenio Cambaceres (Argentina), Rómulo Gallegos (Venezuela), Manuel Zeno Gandía (Puerto Rico), Clorinda Matto de Turner (Perú), Augusto D’Halmar (Chile), entre otros.

Entre las obras más importantes encontramos las siguientes: Los Rougon Macquart de Émile Zola, Las Tres Hermanas (1901), La gaviota (1896), El tío Vania (1897) de Antón Pávlovich Chéjov, El inspector General de Nikolai Gogol, Lejos del mundanal ruido de Lejos del mundanal ruido, El financiero de Theodore Herman Albert Dreise, La cuestión palpitante de Emilia Pardo Bazán, Los cuatro jinetes del apocalipsis, Mare nostrum, El papa del mar de Vicente Blasco Ibánez, Cuentos de amor, de locura y de muerte, Cuentos de la selva y El crimen del otro de Horacio Quiroga, entre otros.

Para conocer más acerca del mundo literario como sus corrientes, escritores, géneros y más, no olvides seguir revisando nuestra sección dedicada a esta expresión artística en Tipos de arte, donde encontrarás mucha más información acerca de esta manifestación del arte.