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Realismo literario: qué es, cómo surge, características y autores más conocidos

¿Qué es el realismo literario?

Cuando hablamos de realismo nos referimos a una tendencia que generó un movimiento artístico, en este caso, nos centraremos en su desarrollo en el mundo de la literatura. Así, el realismo literario se caracterizó por su mirada a la semejanza entre las formas de representación estética con la realidad en la que están inspiradas, de manera que se enfoca en el exaltar el parecido de una obra con el mundo tal como lo conocemos.

realismo literario

En la literatura, el realismo literario fue un movimiento que encontró muchas diferencias con el romanticismo literario, además de otras corrientes de las que ya hemos hablado en este apartado. Esto se debió principalmente a la subjetividad y la importancia a la imaginación por la que esta corriente había abogado.

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Origen del realismo literario

El punto de origen de lo que será el Realismo literario tiene lugar en Francia durante la primera parte del siglo XIX al finalizar la revolución burguesa. Aunque si bien son varios los autores que tomarán esta corriente en sus creaciones, surge principalmente con Henri Beyle “Stendhal” y Honoré Balzac, aunque se desarrollará con mayor medida a manos del escritor Gustave Flaubert.

Así, en sus inicios el escritor Balzac empezará con la escritura de novelas que prestan especial atención a los detalles a partir de investigaciones motivadas por su interés de ampliar su conocimiento sobre aspectos específicos, lo que garantiza una especie de retrato directo que además, ponía en expresión la vida cotidiana y sus costumbres. Frente a su aparición los expertos mencionan varios factores, entre ellos el romanticismo, parte de sus géneros como la novela histórica, artículos de costumbres y reflexiones estéticas serían determinantes para el origen del realismo. El realismo será la contraposición de este movimiento.

En el continente americano el realismo literario llegó de diferentes autores, uno de ellos Samuel Clemens que escribe bajo su seudónimo Mark Twain. Retrata específicamente los patrones del habla autóctona, en especial en personajes de clase media y clase baja. Muchos críticos consideraron que Twain revoluciona el género al añadir personajes marginados en la sociedad dentro de su obra, razón por la que fue señalado por parte del seno conservador de la sociedad estadounidense.

Desarrollo del movimiento

Es importante tener en cuenta que el realismo tiene sus primeros indicios en la novela picaresca y la literatura medieval española, pues autores como Miguel de Cervantes serán cruciales en la influencia del movimiento. Así, se considera que la novela realista será la épica de la clase burguesa.

Al finalizar el auge del realismo en el momento en el que los recursos empiezan a reducirse y no hay variedad dentro de sus creaciones, este movimiento empezará a dividirse en otras corrientes que de un lado renuevan el desarrollo literario y modifican algunos de los ya trabajados. Entre ellos podemos identificar el naturalismo, el cual aumenta los principios que ocupaba el realismo en mayor medida, a tal punto que la novela se convierte en un documento instantáneo de la época desplazándose por entornos marginales y burgueses.

Características del realismo en la literatura

Para comprender el desarrollo y la importancia de este movimiento literario, pasemos a revisar sus características más importantes y los rasgos que fueron determinantes para el trabajo de los autores en la posteridad. Veamos:

Diferencias del romanticismo

Por su parte, los autores de este movimiento se enfocaban en evadir la realidad así como su contexto histórico a través de la evocación del pasado y la naturaleza. Sin embargo, el realismo romperá con estos procesos y ubica al autor dentro de la realidad en la que se encuentra directamente, marcando como punto de llegada obras que fueran el reflejo fiel de su propia realidad. De esta manera, ambas corrientes quedan enfrentadas.

Aparición de personajes humildes

En este momento los personajes humildes serán retratados, pues este regreso de la mirada a la realidad permite que los personajes ya no sean seres idealizados llevados a ser “héroes”, sino que se enfocan en personas humildes y marginadas de las clases sociales más bajas. De esta manera, la visibilidad recae sobre sus representaciones a través de la comunicación y sus formas de expresión reales.

Estudio de la vida burguesa

Este movimiento es considerado propio de la burguesía, especialmente porque en su surgimiento esta clase social empieza a ganar reconocimiento en las ciudades más importantes. Así, los autores retratan en sus novelas los personajes y las situaciones más comunes de los integrantes de la vida burguesa en temas como el dinero, problemas frecuentes y relaciones sociales. Sin embargo, en estos retratos estarán presente los personajes humildes, que aunque no le roban el protagonismo, toman gran fuerza en su desarrollo.

Lenguaje coloquial

En el proceso de reflejar la realidad, el lenguaje es uno de los puntos de enfoque más importantes para retratar. Así, el lenguaje de sus obras literarias será el reflejo de la misma realidad en términos de lenguaje que se usa en el país. De ahí que en las obras esté presente el lenguaje popular con dichos muy arraigados a sus hablantes dentro de las novelas.

El ser humano centro de atención

Con este movimiento el ser humano recupera el centro de atención. Anteriormente las obras literarias giraban entorno a la mitología, las emociones y otros temas, sin embargo, en su intento por el retrato de la realidad, el ser humano será el punto de partida para el estudio del hombre y sus conductas dentro de la realidad de la que hace parte.

Ausencia del sentimentalismo

Otra de las modificaciones que propuso el realismo fue la de abrir paso a una narración particularmente descriptiva en la que los sentimientos quedan relegados a un segundo plano, elemento que era vital en los autores del Romanticismo. El foco de atención eran las descripciones que pudieran hacerse sobre la vida de los personajes y sus dinámicas dentro de su contexto social, más allá de cómo él la viviera. Por ello no era raro que los textos fueran profundamente descriptivos y objetivos, se elimina la subjetividad y se da lugar al realismo en todo su esplendor.

Compromiso social

Una de las características más importantes del realismo es el compromiso social que adquiere con respecto a la reforma sociopolítica de distintos lugares. Esto se debe a que los autores se inspiraron en la realidad para la escritura de sus obras, razón por la que en ellas, muchas veces aparecieron denuncias de injusticias y diferentes situaciones de un país. Así, el realismo literario fue también un espacio de crítica a la sociedad desde el interior que podría llevar la mirada a este tipo de situaciones.

Características del realismo

Autores y obras más importantes del realismo literario

Fueron varios los autores que destacaron este movimiento y que dejaron sus características en sus obras, especialmente en el género narrativo y con ello, en las novelas. Entre ellos encontramos sus autores predominantes como Gustave Flaubert de origen francés, Henrik Ibsen de Noruega, Alexandre Dumas (hijo) de Francia, Henry James de Estados Unidos, Guy de Maupassant de Francia, Stendhal de Francia, Fiodor Dostoievsky, León Tolstói, Charles Dickens de Inglaterra, Honoré de Balzac de Francia, William Makepeace Tackeray de Inglaterra, entre otros que tuvieron contacto con el movimiento durante su expansión.

También resaltan algunos autores españoles como lo son Fernán Caballero, seudónimo de Cecilia Bölh de Faber, Leopoldo Alas (Clarín), Benito Pérez Galdós y Pedro Antonio de Alarcón. Y en Latinoamérica autores como José Martí, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Isabel Allende, entre otros.

Fueron importantes obras como Guerra y Paz (1865-1869), Anna Karenina (1875-1877) y Resurrección (1879) de Tolstói, Oliver Twist (1837-1839) de Dickens, Los hermanos Karamázov (1879-1880), Crimen y castigo (1866) y El idiota (1868-1869) de Dostoyevski, Madame Bovary (1857) de Flaubert, La piel de zapa (1831) de Balzac, Rojo y negro (1830) y La cartuja de Parma (1839) de Stendhal, Doña Perfecta (1876), Marianela (1878) y La de Bringas (1884) de Benito Pérez, La Regenta (1884-1885) de Leopoldo Alas y Los pazos de Ulloa (1886-1887) de Emilia Pardo Razón, entre otras.

Sin duda el realismo literario fue uno de los movimientos de mayor importancia y expansión que marcaría así, un cambio determinante para el desarrollo literario tal y como se venía manejando, así como también abrirá la puerta de entrada a otras posibles creaciones de escritores de distintas partes del mundo.

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